UNA ANÉCDOTA DE FOLCO TESTENA, primer traductor del MARTÍN FIERRO
Con la versión judeoespañola, concretada en 2005 por el poeta mendocino Carlos Levy, el "Martín Fierro" –obra cumbre de la literatura latinoamericana- totaliza la cifra de treinta y cinco traducciones. Aquí recordamos una risueña anécdota de su primer traductor al italiano, Folco Testena.
Sabido es que desde 1919, en que se produce la primera traducción del Martín Fierro (edición italiana, de la que hablaremos), la obra magna de nuestra literatura ha sido trasladada a más de treinta y cinco lenguas. Entre ellas, la de Dante, en más de una oportunidad.
Fernando Sorrentino enumera un total de cuatro. La última de ellas, realizada entre 1985 y 1986 por Giovanni Meo Zilio, quien en un interesante prólogo a la misma se refiere a la primera traducción, la más difundida, obra de Folco Testena.
Este era el seudónimo de un autor italiano, Comunardo Braccialarghe, nacido en Macerato en 1875 y fallecido en Buenos Aires, donde residía, el 26 de marzo de 1951. Entre nosotros fundó y dirigió el periódico "L’Italia del popolo" y compuso varias piezas teatrales de sostenido éxito como "El hombre que pudo matar", "Para salvar el rebaño" y "Dios".
Meo Zilio comienza ponderando el esfuerzo intelectual de Testena, pero enseguida pasa a criticar los que él considera "endebles resultados literarios" de la traducción. Entre otras cosas le reprocha a don Folco no haber sabido "elegir entre los varios niveles lingüísticos (literario, culto, coloquial, plebeyo), terminando por mezclar de modo heterogéneo y azaroso elementos de diverso nivel". También critica el calco a veces literal de "una construcción española en lugar de buscarle el verdadero equivalente italiano".
Así, según Meo Zilio, el libro termina siendo "un centón heterogéneo y difícil de leer hasta el final, sea cual fuere el nivel cultural del lector", pues "aquí y allá se tiene la impresión de un ligero ejercicio de interpretación, a veces hasta burlesca, del grave texto hernandiano".
Estas apreciaciones acerca del mester, más "tradittore" que "traduttore", de Testena, nos remiten a una anécdota relatada por Diego del Pino en el Nº 311 de "Todo es Historia", correspondiente a junio de1993 (p. 92). Allí se cuenta que en cierta ocasión, en la tertulia del café Dante en el porteño barrio de Boedo, Testena hizo el anuncio de que estaba traduciendo la obra de Hernández.
Los parroquianos, entre los que se hallaban hombres de teatro, y grandes admiradores del poema, como José González Castillo y Alberto Vaccarezza, prorrumpieron en carcajadas porque aquélla les parecía una empresa inalcanzable. Y, en decidido tren de "cachada", lo desafiaron a traducir allí no más aquello de "al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen".
Testena –dándole razón a Zilio-traduciría en su versión impresa esos dos versos de una manera prácticamente literal: "A chi e’ nato con pancioni, vano e volerlo fasciare", pero en esa ocasión para responder a las burlas de sus compañeros, los tradujo de este otro modo: "Al che nasce cosí grosso, li fa nulla l’ortopedia", lo que por supuesto fue aplaudido a rabiar por los zumbones saineteros.
Juan Carlos Jara